Historia de Medeak

Medeak:
Una historia de lesbiadas insurrectas.

Había oído muchas historias sobre las jornadas. Las leyendas contadas desde la añoranza habían hecho que mi mente las imaginara como orgías de lucha política, sexo, drogas y liberación. La verdad es que no me hacía idea de lo que iba a encontrar. Sabía que esta vez se celebraban en Córdoba, que hacía mucho que no se celebraban unas jornadas estatales y que las de ese año, el 2000, llevaban el título de “Feminismo, es… y será”. Por aquel entonces era la miembra más joven de Plazandreok y vivía la militancia como un deber lleno de pequeñas tareas que mantenían el trabajo de muchos años, como si fuera necesario mantener el recordatorio de la lucha del pasado. Al llegar a Córdoba todo mi organismo pegó un vuelco… Allí había de todo: lesbianas, jóvenes, mayores, católicas, prostitutas, transexuales… No daba tiempo a nada, más de cincuenta intervenciones, entre ponencias y mesas redondas, más los talleres y la locura de ver tantas mujeres juntas. Córdoba temblaba.

Aquellos días disfrutamos de nuestros cuerpos, voces y mentes. Descubrimos temas nuevos que nos daban la sensación de que algo se hervía en el presente. Debates y más debates para concluir que el sistema se metamorfosea para ser más y más cabrón, que no es bueno despistarse mirando lo que se obtuvo porque seguro que mientras miras los logros te meten la puñalada por otro lado. A las que habíamos mamado discurso abolicionista las prostitutas nos dejaron boquiabiertas y flipábamos con las transexuales que se definían como feministas. Oímos hablar por primera vez del conflicto generacional y las consignas en la mani final eran una locura: todos los temas, lo teórico a gritos en la calle.

Este es el subidón que impulsó a las Medeak. A la vuelta, en el autobús, con las plazandreas allí reunidas planteé la necesidad de generar un grupo de chicas jóvenes que fuera otra cosa. A todas les pareció estupendo.

Claro está que ahora el tema era empezar. Una compañera de piso, unas cuantas colegas de clase, dos de oídas y con unas mini-jornadas para mujeres jóvenes empezamos nuestra andanza. Cuando terminamos sabíamos más de la historia del movimiento feminista, más del debate de la pornografía, más sobre políticas feministas, más sobre la feminización de la pobreza, más sobre la violencia, etc., etc… Pero estábamos en las mismas: ¿y ahora qué? ¿Qué era lo que queríamos hacer? ¿Quiénes éramos? Y ¿a dónde íbamos? Lo de “¿de dónde venimos?” no, porque nos habíamos tragado charlas a punta y pala, como para saber un poco de donde veníamos y todo eso.

Lo primero fue ponernos nombre, ya que lo que se nombra existe. La decisión fue unánime gracias a un libro, de título Medea y escrito por Christa Wolf. En ese libro, Wolf hace una lectura particular del mito de Medea invirtiendo muchos de los significados de género que se definen en la tragedia de Eurípides. Nos gustó la idea de nombrarnos a través de una resignificación del pasaje de Medea. De este modo manteníamos un significado interno y otro externo. Para los de fuera Medea es una a mujer despiadada que mató a sus hijos. Para nosotras una mujer traicionada que protagonizó un apartado del cuento tergiversado de la historia. Era casi como un juego entre lo público y lo privado. Ni qué decir tiene que la mayoría de las veces que soltamos el nombre la mayoría de la gente pone cara de: “¿Eso que é?”.

Por aquel entonces las Medeak éramos también otros nombres, Irene, Saioa, Maider, Ainhoa, Amaia, Joana, Ana, Eider,… y alguna que se me queda en el tintero, seguro. Bien, seguíamos con el problema de qué hacer. Esta decisión se asemeja a lo de: ¿Qué hago con mi vida? Pero se traduce en: ¿Qué hacemos con este grupo? Después de lo de Córdoba había algo que nos parecía fundamental: la presencia en la calle. Las jornadas nos habían enseñado la importancia de estar presentes. En una ecuación metafísica sería algo así: lo que se nombra existe, lo que existe es, lo que es debe ocupar espacio. Queríamos ser el cuerpo que demostrara que el feminismo vivía, que ocupaba espacio, que tomara la calle.
Primera acción política: pintadas en la calle, bonitas consignas que decoraran nuestra hermosa ciudad: “no somos reproductoras, somos hedonistas”, “Gora emakumeon borroka”, “gora lesbianen iraultza”, “no soy media naranja de nadie”, “kaña al patriarcado”, “la talla 36 nos estalla”, “abajo las Barbies arriba las barriguitas”. Ay…, aquellos maravillosos años, horas de local y debate. Las Plaz nos pidieron, por favor, que no hiciéramos pintadas, que pegáramos carteles, método vindicativo mucho más cívico y… legal. Por lo que las horas de local aumentaron: ahora había que preparar los carteles. Creo que algo le cayó a Zara sobre la explotación de las tallas, pero, bueno, si lo sé no me acuerdo.
Cuando salíamos a realizar nuestras actividades de ocupación ideológica, más que un grupo político parecíamos un grupo de amigas que salían de una parti de inglés. Entre risas y largas conversaciones íbamos decorando nuestra ciudad. Ni qué decir tiene que las conversaciones eran diversas, desde “le voy a dejar mañana mismo, mira lo que me está haciendo y yo no estoy para estas cosas, lo que necesito es una relación igualitaria, bla, bla, bla” o “lo que está claro es que la anorexia y la bulimia no son problemas de dos tías tontas que quieren estar delgadas, ¿qué está pasando con ese estereotipo de cuerpo que se está vendiendo?”. Temas de alta relevancia política. Visto desde ahora me recuerda a una especie de grupo terapéutico-político-activista. Hacíamos política desde nuestra experiencia personal, nos contábamos la realidad unas a otras. Nos preocupaba el tema del cuerpo, la sexualidad, la represión, las relaciones, la precariedad laboral, los asesinatos… Éramos conscientes de la necesidad de poner todas aquellas ideas en la calle y nos sentíamos artistas de la palabra, utilizábamos paredes llenas de marketing y capitalismo para hablar de cuerpos y liberación sexual, teníamos la sensación de estar haciendo algo.

No recuerdo cómo surgió la idea del teatro, probablemente motivadas por algo que habíamos visto en algún cartel o documental. Lo que sí recuerdo era la intención. Eran los meses previos al 8 de marzo, comenzaba la locura de las reuniones, coordinadora y demás. Esa coordinadora que aún no sabemos cómo debemos nombrar, pero digamos que es algo así como Coordinadora feminista de Donostia (Gipuzkoa). El conflicto de cómo nombrar la coordi evidentemente guarda relación con cómo existe y cómo es, quiero decir, que este es un debate casi ontológico. Se trata de jugar con la identidad de lo que es un cúmulo de reuniones que une a mujeres de distintos organismos con el fin de organizar cosas puntuales. La pregunta es: ¿es esto una entidad? Pero no voy a decir más, porque este sigue siendo un tema peliagudo y que aún hoy, levanta ampollas. Para las Medeak era importante que el 8 de marzo tuviera más repercusión. Hubo algunos años que ni siquiera había habido mani, hacía poco que se había retomado la coordinadora para organizar el 8 de marzo. Inicialmente se trataba de ponernos de acuerdo con un lema (una pancarta), un comunicado, hacer un cartel y repartir las tareas. Ni qué decir tiene que éste era un trabajo hercúleo, no tanto por la fuerza física sino por la fortaleza mental. Me vienen a la mente frases como “A mí no me vas a decir tú lo que es ser feminista!!!!” Ah!! Señoras y señoras, no se hacen una idea de lo que puede ser atar un documento unitario, entre tres o cuatro corrientes de feminismos y feministas diferentes. Pues es divertido y exasperante a no poder más. Bien, en este contexto, las Medeak queríamos ocupar más la calle, más contenidos, más vida, más sitios, más gritos, más de todo, vaya.
Una vez aceptada la propuesta por la coordi nos pusimos manos a la obra.

El primer 8 de marzo con teatro fue una locura. Hubo meses que teníamos todas las tardes ocupadas entre reuniones y ensayos. Lo más difícil fue decidir la trama. Queríamos tratar el tema del cuerpo. En los primeros ensayos, sin guión ni un hilo conductor, probábamos a soltarnos. Para ello usábamos la figura del clown: nos poníamos una nariz y simplemente soltábamos, gritábamos, nos exasperábamos. Producto de estos encuentros con nariz roja surgió una especie de guión. Hubo quien lo tomó libre y hubo quien memorizó. Ahora al recordarlo nos hace gracia, pero aquella primera obra fue una locura, entre atascos, ataques de histeria, imposibilidades, nervios, etc. Estuvimos a punto de volvernos locas. Pero al final salió: La Pasarela Antibarbie. Una lectura sobre el modelamiento corporal que vivenciamos las mujeres. Una pasarela de la vida que contaba la historia de dos niñas clown que debían enfrentarse a los complejos, a la cirugía destroestética, a ana-orexia y a abul-limia. Lo mejor de todo es que conseguimos lo que queríamos. Ocupamos la calle, nos pusimos en el centro de la ciudad, donde se sitúan todas la tiendas de la talla 34-36. Utilizamos un lenguaje sencillo y llano y llegamos a la gente. Dijimos lo que nos apeteció y la gente se reía y aplaudía.
Vestidas de esta guisa y con el mismo megáfono que habíamos utilizado para la pasarela nos fuimos a la mani, una excusa perfecta para ir disfrazadas, calientes y con muchas ganas.
Después de este 8 de marzo vinieron las elecciones municipales de Donostia. Plazandreok es una plataforma política de mujeres que cada cuatro años se constituye en partido político y se presenta a las elecciones municipales. Ni qué decir tiene que las Medeak colaboramos activamente en la campaña, no solo porque las Plaz nos dejan ocuparles el local, gorronear para los materiales e incluso comprarnos un altavoz para canalizar nuestras voces y vindicaciones, sino porque además estamos super convencidas de que estaría genial que por una vez hubiera alguien haciendo política desde una perspectiva diferente para variar. Por peticiones repetimos la pasarela tres veces, con lo cual nos hicimos expertas. Hubo veces que una misma persona hizo en la misma obra tres personajes distintos, los niños se sentaban y se lo pasaban estupendamente con nosotras. Se puede decir que le perdimos miedo a la puesta en escena totalmente.
En esta campaña llevamos a cabo otro acto, una performance. En esta ekintza había un poco de todo: exposición de obras pictóricas, lectura de textos, y una performance dentro de la performance. Es difícil definir el significado de este acto. De nuevo ocupábamos la calle pero esta vez con más calma. La ekintza duró más de dos horas. La cosa era algo así: a modo de tenderete, tendíamos la obra pictórica de Maddales Sarasola.
En el centro y en un caballete Mari, una mujer abierta de piernas de cuya vagina salen y entran hormigas ensangrentadas. La expresión de una sociedad que destroza aquello que le da la vida. En un lado, a la derecha para la mirada, un enorme falo con recortes de periódicos, expresión del patriarcado. En el suelo, sentadas, nosotras y una lectura de textos o expresión abierta de todo lo que quisiéramos decir. Leímos textos propios y ajenos. Por último, la performance dentro de la performance: vestida de blanco, y sobre un fondo blanco, un sujeto es rociado de colores, significados; la que pinta elige los colores al azar, significados arbitrarios pero que se inscriben al fin y al cabo.
Estuvo bien, éramos ya unas expertas de ocupación vindicativa, ni qué decir tiene que el resultado cuantitativo de la campaña (votos) no fue muy allá, no nos votaron ni nuestras amigas. Pero la valoración cualitativa fue muy buena, apenas habíamos perdido los nervios y la campaña fue divertida y acorde a nuestros medios. Creo que este es uno de los motivos por los cuales seguimos adelantes, porque aprendimos a relajarnos.

Lo más interesante de este tipo de ekintza-s es que gracias a las cosas que hacíamos reuníamos a chicas muy diferentes. La afinidad no era sólo política, muchas veces era algo más intuitivo, había a quien le gustaba lo que hacíamos y punto. No seguimos un calendario estricto para las reuniones, la mayoría de las veces nos reunimos de manera informal, para comer o tomar unos potes. No seguimos un orden del día, expresamos nuestras ideas y si se ata algo medianamente coherente quedamos para ensayar o llevar a cabo lo que hay que hacer. Supongo que este es el motivo por el cual muchas de nosotras podamos asumir este tipo de tareas y ekintzas.
No sé si estoy siguiendo nuestra historia cronológicamente, pero creo que eso no importa. Lo siguiente que recuerdo fue El mundo al revés. Lo mejor que se puede decir de este teatrillo es que fue un desastre. El tema lo inspiró la guerra de Afganistán. Se trataba de un juicio donde se pretendía ridiculizar a Bush y Aznar. Nos pasamos con el texto, no nos dio tiempo a memorizarlo, y solo teníamos dos megáfonos, con lo cual la mitad lo inventamos y la otra mitad no se oyó. Lo que sí que hicimos fue aprender: nunca más tanto texto en la calle.

Gracias a la experiencia del mundo al revés la siguiente fue una performance casi muda. No guardamos ninguna foto, pero este fue uno de nuestros mayores éxitos. Era una ekintza para el 25 de noviembre, día internacional contra la violencia hacia las mujeres. Se trataba de un círculo configurado por mujeres vestidas con túnicas negras y en el centro un hombre. Éste escogía a una de las mujeres del círculo y la ataba con una cuerda. Él trataba de someterla y ella se negaba. Al final él la asesina. El problema de esta performance fue que al tratar el tema crudamente los medios sólo percibieron la parte de la víctima y no reflejaron las partes en las que ella contestaba. De todas formas gracias a esta representación trabajamos más los símbolos y descubrimos el juego que podían darnos; por ejemplo: la cuerda, expresión de unión y dependencia. Gracias a este símbolo pudimos aludir de una manera clara a la dependencia y poder que se da en todas las relaciones. Aprendimos, también, a usar otros medios como música y sonidos grabados. Todos estos medios son muy útiles para hacer performances o ekintzas en la calle.
El único teatrillo que no hemos hecho en la calle fue el de la Ceni, una obra basada en un cuento de Nunila (cuentacuentos catalana) que hicimos para la acampada de Ehgam. El fin de esta adaptación era sobre todo divertir y ridiculizar el cuento del príncipe azul. Como no introdujimos el tema lésbico, le metimos caña a la versión heterocentrada de la sociedad. Llegado este punto está bien aclarar que las Medeak decidimos sumar a nuestro grupo la etiqueta de lesbianas: no porque todas seamos lesbianas, más bien se trata de una definición política. Cualquiera de nosotras está dispuesta a identificarse como lesbiana, del mismo modo que muchas lesbianas vindicaron su derecho a abortar, o a la anticoncepción, o al divorcio, hace ya tres décadas. Del mismo modo las Medeak vindicamos el lesbianismo. Ninguna de nosotras tiene problemas con que la identifiquen como lesbianas. Por eso, aparte de jóvenes y feministas, también somos lesbianas.
Una de nuestras últimas performances fue Eta gu zer? En esta ekintza aplicamos lo aprendido: todas las voces grabadas y simbolismo. Contamos también con otras experiencias y ayudas. Eta gu zer? consistía en una seguida de escenas donde se trataban los siguientes temas: “ama eta alabaren arteko harremana”, la ocupación masculina de la sociedad, la violencia, boda entre inter-transgéneros, el agobio mental de vivir en una sociedad patriarcal… Al final para darnos muchos ánimos terminábamos con la canción “Ella” de Bebe.
Últimamente, hemos tomado parte en el seminario de Arteleku, Seminario Desacuerdos. Mutaciones del feminismo: genealogías y prácticas artísticas. Nos llamaron para dar una charla y nos dijeron que lo nuestro también era arte. La verdad es que nos gustó: aparte de pasarlas canutas con la ocupación del espacio, los ensayos, la conciencia, la diversidad, la no opresión, la libertad de cada una para hacer o no hacer, resulta que lo que hacemos es arte. Pensándolo bien, pues sí, es un arte hacer todo esto durante seis años y seguir vivas, queriéndonos y con ganas de hacer cosas. Últimamente nos ha dado por travestirnos o, dicho de otro modo, ahora también hacemos talleres Drag King, y salimos travestis el 28 J, disfrazadas y con caras pintadas el 8 de marzo, con túnicas negras el 25 de noviembre y siempre a voz en grito y con el arte de seguir vivas y dando Kaña!!
Medeak somos y hemos sido:Irene, Saioa, Bela, Amaia, Joana, Eider, Maider, Txurrus, Aurora, Maider, Nexu, Joana, Paula, Anfi, Anne, Madalen, María, Lorena, Olatz, Zuriñe, Nagore, Sara eta Itu

13 comentarios en “Historia de Medeak

  1. Bufff!!Un texto muy interesante, pero, al igual que el teatro de calle, es dificil hacer leer toda esa cantidad de texto en un post de una bitacora.Se ha hecho duro el tema del color rosa, raya las pupilas.Aun asi, enhorabuena!! es genial ver que las mujeres no son los seres apáticos y obsesionados con su belleza que nos venden los medios, sino personas activas, muy activas.Seguid asi

  2. ANIMO TXIKAS !!holakoak behar ditugula indartsu, zorionak taldea eratu eta mantentzeagatik, jarraitu horrela!Aurora, zu al zaude hemendik, ematen du ondo konpondu zarela ñonostialdetik, pozten naiz. Muxu handi bat bilbotik polittori!!

  3. Aupa chicas. Os he descubierto a través de las Artísimas y estoy muy interesada en todo lo que contáis aunque un poco abrumada con tanta información. Estoy poco familiarizada con las teorías queer. Se me han venido a la cabeza muchísimas preguntas que espero poder haceros algún día. Por ejemplo, me gustaría que profundizaráis sobre cómo ha influido la relación con prostitutas en vuestro posicionamiento hacia la regulación de la prostitución porque es un tema en el que estoy hecha un lío. Me ha interesado muchísimo la cuestión de la pornografía no androcéntrica o como se llame. La sexualidad es desde luego una de las grandes asignaturas pendientes de las mujeres y no poder disfrutar de una vida sexual sana creo que es algo que padecemos todas.Seguiré pasándome por aquí. Besos

  4. Aupa June:Nosotras también supimos d eti a través d eArtísimas, parece que la red va viento en popa!!!!!Enkantadas de conocerte y esperamos estar en contacto contigo.

  5. Aupa JuneUna cosita sobre lo que dices de la prostitución, con el tema de la regulación y demás. Lo que nos pasó a nosotras fue que rompimos con el posicionamiento abolicionista tradicional por varios motivos, entre ellos, porque nos pareció que no se estaba dando la palabra a las prostitutas que son las verdaderas sujetas de este tema, y que, claro, por ello es necesario incorporar su voz a las reivindicaciones feministas. A nivel teórico hubo un concepto que nos abrió mucho la mente que fue el de “fuerza de trabajo sexual” antes pensábamos que vendían su cuerpo, y no, algo que hacen con su cuerpo, y bueno, visto así resulta que tienen derechos laborales y todo eso..ahora bien en el tema de la regulación, de qué y cómo, pensamos que eso lo tienen que decidir ellas y que evidentemente tendrán todo nuestro apoyo en lo que quieran hacer. Bueno pos eso guapa..un muxu y gracias por escribir a to*s

  6. Gracias por la aclaración. Yo estoy hecha un lío. Lo tienen que decidir ellas pero la prostitución afecta también al resto de mujeres. Yo estoy tratando sin éxito de conjugar la teoría abolicionista, que como teoría me parece la más válida, con la evidencia de que esas mujeres merecen condiciones de vida dignas. No sé, seguiremos dándole vueltas.

  7. Nosotras no estamos por la abolición, estuvimos..pero ya no. Hay una cosa que has dicho que me interesa mucho, June, que no he entendido muy bien..en que crees que nos afecta a las demás mujeres la prostitución?

  8. Coincido en que es un texto muy interesante pero largo, que no he podido leer de una tacada. me gusta… a ver si veo alguna vez vuestra “performance?” queer, besos a todaskrmle

  9. xicas son la kaña con koño!!!! El eje del mal es Medeak!!! Ke bien ke le viene al feminismo ke aperzcan estos males anormales, raritas y demás y más y más y más…las keremos…cuanto mas os kieran invisibilizar más visibles sois….AURRERA!!

  10. Las jornadas me han trastornado tanto que no soy capaz de currar, así que me he pasado la mañana curioseando por Internet y en vuestro blog. En esas andaba cuando me encuentro con dos comentarios horrorosos míos. ¡Internet es una especie de registro de la evolución de las personas!No llegué a leer la respuesta de una de las Medeak así que, un año después, os contesto: poco a poco he ido aborreciendo la superioridad moral que en mi opinión exhiben las posturas abolicionistas. Virginia lo explicó muy bien. Y el cinismo este de pedir que estén en la mesa… Yo si fuera puta no me acerco ahí ni de coña, a que 1.300 personas me juzguen. En fin… En ese comentario me refería a que la prostitución perpetúa los roles de dominación machista (eso quería decir con lo de que afecta al resto de mujeres) y blablabla. Sigo pensando que no se puede hablar de prostitución libre en una sociedad desigual, pero estoy intentando quitar todo puritanismo al tema. Porque para mí hay un argumento definitivo: decía Lanbroa que las inmigrantes no tienen elección. Sí que tienen: pueden ser internas u otras formas de explotación igual o más de alientantes. Mientras que las feministas no denuncien con tanta fuerza el régimen de interna en el servicio doméstico como la prostitución, no respetaré una corriente basada en la moralina. He entrevistado a internas que eran sistemáticamente acosadas por sus jefes (intentos de violación incluídos). ¿Por qué no hablan de eso? Y como dijeron muchas asistentes, me parece mal que se sobredimensione el tema de la prostitución, sin contextualizarlo dentro de unos problemas de la leche que vivimos todas las jóvenes con nuestra sexualidad(seamos lo que seamos) a cuenta de las imposiciones del patriarcado y esta esquizofrenia de no poder pasarnos ni de putas ni de monjas.Ala, ya me he desahogado. Abrazos feministas, bolleros y prostituidos (como mínimo)

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